Una campaña de bien común, bastante poco común y de gran impacto, irrumpe en las calles de Melbourne, responsabilidad de la Australian Childhood Foundation.
En esta campaña, la fundación planea denunciar la creciente invisibilidad de los chicos abandonados, que son ignorados por las multitudes que atraviesan las calles céntricas en horario laboral, y que apenas los distinguen como parte natural del escenario urbano.
Para la acción, se utilizaron maniquíes sobre los que se pegaron grandes afiches.
La marca de vodka Russian Bear lanzó una campaña de bien público en baños con afiches que simulan la incónica estética del afiche ruso pre Perestroika, con un texto que toma sentido cuando se ve reflejado en el espejo.
Para el lanzamiento en Japón de la película The Water Horse sobre el monstruo de Loch Ness, prepararon una acción verdaderamente espectacular.
Sobre una cortina de gotas de agua dispersadas a través de jets, se proyectaron imágenes holográficas, simulando un monstruo en 3D que fue multiplicado por las pantallas de televisión de todos los noticieros importantes.
Prada instaló un local en medio de la nada, que no vende, pero trabaja sobre conceptos artísticos y hasta, diría yo, existenciales, jugando con cierta visión poética surrealista. Una acción de esas que las agencias de mkt muy pocas veces pueden darse el lujo de concretar y que sin dudas deben disfrutarse.
La Asociación IFAW (International fund for animal welfare), emprendió esta acción de alto impacto para su campaña en contra de la matanza de ballenas. Basura visual para una buena causa.
Despues del ruido conseguido por Sony con Balls y Paint para Sony Bravia, el lanzamiento de la nueva pieza viene con un importante trabajo previo de “generación de expectativas”.
Ya se puede ver un adelanto de la nueva publicidad plagada de conejos de plastilina.