Elegà tu propia aventura
Cuando algo sucede a través de Internet y obtiene masividad inmediata, alcanza con prontitud de amante inexperto, la categorÃa de fenómeno. Por caso, el fenómeno Blog es el último ejemplo de esta gran feria ambulante en la que se convirtió Internet a fuerza de impactar contra los lÃmites de los paradigmas que explican el universo de las distintas prácticas profesionales.
Hoy, conviviendo con millones de blogs que se crearon para distinguir alguna diferencia entre la pereza y la contemplación, se yerguen unos tempranos y crecientes referentes profesionales. Estos especialistas logran, a golpe de manotazos de especificidad, asomar sus cabezas en un mar de historias de amor efÃmero, pasiones futboleras y conversaciones de hipoacúsicos, techis, cools, pero condenadamente sordos.
Y al ritmo del interés profesional, que supo cubrir las etapas requeridas para una convincente conquista (atención, investigación, teorÃa y desembarco tÃmido), el espacio digital de los blogs comenzó a ganar en valores. Los bloggers periodÃsticos más exitosos, por ejemplo, vienen obteniendo porciones más generosas, cada vez, de credibilidad, consistencia, y finalmente legitimidad. Una legitimidad que, como el artista retornado que obtiene fama una vez que regresa del extranjero, es otorgada en gran medida por algún medio tradicional, al tomarlo de vez en cuando como fuente de información.
De todos modos, la imagen del diario, en su completa extranjerÃa blogger, dándole palmadas en la espalda al blog exitoso, no deja de resultar inquietante. Uno espera, más temprano que tarde, en vista a la celeridad de algunos cambios relacionados con la naturaleza de los medios y la cultura de acceso a la información de chicos que crecen cada vez más rápido, el golpe excesivo, la palmada a puño cerrado, o el cuchillazo furtivo. A no ser, claro, que las palmadas terminen en caricias y blogs y medios tradicionales, aprendan a quererse y multiplicarse como buenos cristianos.
Lamentablemente hay que admitir, que es difÃcil por ahora adivinar cuales de los dos finales posibles serÃa el menos provechoso.












